Seguridad en los castillos hinchables… algo fundamental para disfrutarlos de verdad

Sin duda, jugar en un castillo inflable es una divertida actividad para los niños; sin embargo, es fundamental que se usen de una manera adecuada para evitar los accidentes o lesiones.

Según lo explican los expertos, si no se tienen ciertas precauciones, los pequeños pueden lastimarse los codos u otras partes del cuerpo superior cuando chocan entre ellos o si se caen. Por ello, en primera instancia, la supervisión adulta es esencial.

De acuerdo con la doctora Teresa Cappello, cirujana ortopédica pediátrica del Sistema de Salud de la Universidad de Loyola, en Illinois, estos juegos son una forma ideal para lograr que los niños sean activos y se consideran un riesgo relativamente manejable, dado que la gravedad de las lesiones es, en general, menor que en un trampolín.

Pero las lesiones y las fracturas son bastante comunes durante el juego en los castillos inflables, y los padres deben supervisar a los niños” — añadió  — “Si tiene un castillo inflable en su patio o en una fiesta en el vecindario, asegúrese de que haya un adulto responsable siempre atento a lo que sucede”.

Así, es importante que uno de los padres permanezca a la entrada del castillo y vigile el juego.

Las lesiones dentro de estos espacios ocurren regularmente cuando hay niños de distintas edades saltando al mismo tiempo. Por ello, es recomendable que los padres dividan a los pequeños en grupos según la edad y el tamaño.

Los padres deben hacer cumplir la separación por edad cuando juegan, y hacer que los niños hagan turnos en el castillo. Para los niños resulta más divertido si tienen espacio para saltar y jugar, y aprender a hacer turnos siempre es una buena lección” — apuntó.

De igual forma es importante limitar la cantidad de personas que entren a la vez, pues si se llena demasiado resulta más probable que exista un accidente.

En caso de exista un problema, los padres deben sacar al niño de entre los demás y evaluar la situación. Es fundamental que se recuerde que cualquier deformidad o asimetría física en las extremidades debe ser tratada en un hospital; por otra parte, si la lesión no parece anómala pero el niño tiene dolor que no disminuye tras un día, es momento de acudir con el médico.

Con frecuencia, los padres piensan que si el niño puede mover el brazo, no está roto. Con los niños no siempre es así. Muchos niños pueden mover los brazos incluso con un hueso roto” — anotó Cappello.

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